Realmente, llevo varios meses sin demasiados ánimos, aunque siempre parezca lo contrario, por cosas que no apetece contar, y, sinceramente, no vienen al caso.
Pero os podéis hacer una mínima idea, ¿no?
No pretendo con esto ni echar la culpa a nadie, ni dañarlo, aunque si eso es lo que parece, pido mis disculpas.
Es decir, mis problemas, aunque sean causados por terceras personas, son míos y mi responsabilidad, así como mis quebraderos de cabeza y otras patrañas.
Con lo cual, que nadie se ofenda ni se sienta mal, ni la peor persona del mundo, que ya nos conocemos y ya sabemos todos la postura y respuestas de cada uno.
Eso no quita a que éste siga siendo mi blog y, por lo tanto, tenga todo el derecho del mundo para contar aquí todo aquello que me hace daño, que sigue doliendo, y utilizarlo como última medida para mi desahogo por la cobardía de no querer contarle a nadie nada de esto, simplemente para evitar parecer ridícula, inmadura y obsesionada.
Tampoco me preocupa demasiado, ya que no creo que nadie lea esto, pero lo dejo de sobre aviso por si se da el caso.
Por lo demás, quien lo lea, muchas gracias por haberse molestado.
Y perdonad por tan largo discurso, yo soy así.
El verdadero motivo de mi escritura aquí, realmente, no es si no otro que contar que me estoy leyendo una obra magnífica, que considero que todo el mundo debería leer: Brida, de Paulo Coelho (y mira que a mí este autor ni me va ni me viene).
No voy a contar ni el argumento, ni voy a hacer un resumen, ni ningún spoiler aquí, porque no estimo necesario hacerlo (más que nada, porque me parece una crueldad, y a mí tampoco me gusta que me lo hagan).
Creo que con mi recomendación, porque yo no recomiendo en vano, debería bastar para que la gente cogiera ánimos.
El resto es decisión suya.
Como ya he dicho, no voy a contar nada acerca del libro, pero leyendo he encontrado un pasaje que me encantaría compartir, que dice y no dice nada realmente especial, pero que para mí significa mucho, porque, casualmente, la autora Laura Gallego García, en su primera obra de Crónicas de la torre, El valle de los lobos la menciona.
Y dado que ese libro marcó en mi pre-adolescencia una etapa demasiado importante en mi vida, al igual que ese fragmento, he decidido escribirlo aquí, porque lo considero existencial en mi propia existencia (valga la rebundancia) y porque este fragmento se identifica muchísimo con mi situación actual, mis sentimientos y todo aquello que me caracteriza y me hace estar como estoy ahora.
Y ya que estoy, aprovecho para poner un par de fotos yaoi, que nunca me están de más, de un par de series, que, personalmente, son un lujo verla (la primera, Queer as Folk) y leerla (la segunda, Boys next door, de Kaori Yuki); series de las que próximamente haré mención, pero ahora no porque, por lo que aprecio, llevo ya bastante texto (lo siento mucho ^^U).
Bueno, tal y como prometí, aquí está el pasaje de Brida.
Espero que os guste.
''El amor es el único puente entre lo visible y lo invisible que todas las personas conocen.

No te preocupes en explicar emociones.
Vive todo intensamente y guarda lo que sentiste como una dádiva de Dios.
Si crees que no vas a conseguir aguantar en un mundo donde vivir es más importante que entender, entonces desiste de la magia.

Tú nunca serás mía; y, por eso, te tendré para siempre.''
Miharu.


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